El nombramiento del actor y abogado ha generado aplausos, pero también críticas. Lo cierto es que el sector espera verdaderas reformas y una política cultural eficiente

Salvador del Solar es el nuevo ministro de Cultura. Tras una gestión discreta y corta del sociólogo Jorge Nieto (hoy ministro de Defensa), el actor y abogado se prepara para encabezar una cartera compleja, con pocos fondos y sin políticas culturales definidas. La tarea es ardua, y aunque algunos optimistas han sacado a relucir la interesante hoja de vida del actor (con una maestría en Relaciones Internacionales), la principal crítica hacia Del Solar es su nula experiencia en la gestión pública. Justificada o no, el director de “Magallanes” tiene que enfrentar ahora la controversia por la ejecución del Museo Nacional de Arqueología (MUNA) en Lurín, la prometida ley del cine, y la integración de las poblaciones indígenas a las políticas de la institución. Lo bueno de todo este debate es que la gente ha puesto los ojos a una institución que parecía relegada y lejana a la mayoría de la ciudadanía, a pesar de tener más de 6 años de creación.

A continuación, especialistas del sector opinan de la designación, y hablan de lo que esperan de la gestión de Salvador del Solar.

Paco Bardales (escritor, productor y director de cine)

No creo que sea una mala decisión, porque incluso creo que es la más representativa del gremio. A comparación de Jorge Nieto, Del Solar ha estado en la actividad cultural, desde la parte cinematográfica, sobre todo. Es una persona preparada y sensata. Independiente de las críticas que puede generar, se ha ganado un nombre como figura pública y también como gestor cinematográfico.

Se espera que la ley del cine se empiece a trabajar a inicios del próximo año. A Salvador le interesará esto seguramente, pero quisiera que el ministerio trabaje para varios sectores. Me parece más prioritario incluso que la ley del cine, una ley de mecenazgo cultural o una nueva ley general de cultura que genere actividad promocional para las industrias creativas, a manera transversal. Un eje articulado donde se trabaje en conjunto con otros ministerios (Mincetur o Ministerio de la Producción, por ejemplo). Además, se debe plantear la importancia económica y social de las industrias creativas.

Lo que debe hacer Salvador del Solar es rodearse de las personas adecuadas. Mi deseo es que el sector cultura se empiece a llenar de personas capacitadas con conocimiento de gestión en el sector. Es importante saber que el ministerio no solo encierra industrias creativas, sino también importa el legado histórico. Debemos pensar en cómo podemos integrar a estas actividades a los pueblos originarios, e integrarlos a las poblaciones indígenas al sector. La labor de un ministro de cultura es también considerar en un solo proceso a todas las manifestaciones del país.

Ana Alemán (gestora cultural, docente e investigadora)

Hacer cine en el Perú es una tarea muy dura de gestión, por eso saludo la designación de Salvador del Solar, que es alguien que viene del sector. Él es actor, al igual que lo es Luis Peirano, uno de los ministros de Cultura que tuvo una buena gestión. Desde la época del INC hemos tenido historiadores, arqueólogos y antropólogos, y no hemos avanzado mucho en temas de políticas culturales.

Además, ya tiene un equipo armado y un plan de gobierno. Solo que no existe una política cultural, y eso afecta la forma de llevar ese Ministerio. Creo que hará una buena gestión de las industrias culturales, que es lo que mejor maneja. La industrias mueven audiencia y dinero, y el presupuesto público se puede destinar a otras áreas como patrimonio e interculturalidad, y hacerlo autosostenible.

La hoja de vida de Del Solar se parece al de Nieto –se han especializado en temas de interculturalidad-, así que no veo mucha distancia y no entiendo la polémica. De alguna manera esta controversia le ha dado la visibilidad que necesitaba al Ministerio. Al limeño de a pie no le importa la cultura y si Del Solar logra que se interese un poco en eso, hemos ganado.

Entre las cosas urgentes a solucionar está el tema del MUNA. Que las cosas por fin se sinceren y tengamos una salida que ponga como prioridad la salvaguarda del patrimonio cultural.

Carina Moreno (periodista, gestora cultural y docente)

Me parece interesante su designación porque Salvador del Solar conoce el sector y conoce de sus problemas. He leído su hoja de vida, es un hombre muy preparado y tiene experiencia en el tema cinematográfico: creo que su perfil se adecua para asumir la gestión.

Lo que me preocupa es si tendrá las herramientas para manejar el tema de patrimonio. No lo conoce y el ministerio tiene muchas aristas. La gestión pública también lo puede ganar, es un universo complejo, pero con planificación confío en que lo puede hacer bien.

El ministro de Cultura debe ser alguien que conozca bien el sector, y sobre todo la gestión pública. En lo primero lo cumple Salvador, esperemos que también lo haga en lo segundo.

Miguel Aguirre (artista plástico)

No lo conozco personalmente, pero me dicen que es una persona muy inteligente. Ojalá bastara con esto en el Perú para hacer las cosas bien. Espero que él sea un buen gestor y tenga la capacidad de estar atento ante la complejidad de un sector como el cultural en nuestro país. Esto lo dirá o pensará todo el mundo, pero la Cultura en Perú es vastísima y sumamente compleja.

Desearía que su prioridad durante su gestión sea la de educar en y con cultura. Que los niños peruanos se acerquen a todas y cada una de las manifestaciones culturales, puede que con una alianza con el Ministerio de Educación. Veo fundamental que desde niños, los peruanos tengan las herramientas apropiadas no solo para asistir a un museo precolombino o una obra de teatro, sino que puedan nacer en ellos mismos una capacidad de análisis, cuestionamiento y crítica.

Para los temas de interculturalidad y patrimonio, puede rodearse de las personas más experimentadas. Un ministro debe contar con los mejores alrededor suyo. Él toma decisiones, está claro, pero a partir de múltiples sugerencias y opiniones. Ahí tiene que demostrar su inteligencia.

David Flores – Hora (historiador del arte, crítico y curador)

En medio de traficantes de órganos de niños, pishtacos, interpelaciones, ministerios del amor y demás elucubraciones; la designación de Salvador del Solar como ministro de Cultura es una de las mejores maniobras políticas del Ejecutivo.

De pronto (súbitamente), todas las miradas y todos los reflectores debaten si es pertinente la designación de un actor como ministro. Las posiciones más conservadoras encuentran inadmisible que el “Pantaleón Pantoja” de ficción pueda ser el ministro de Cultura de la realidad. Ciertamente, Del Solar tiene todos los méritos académicos que podamos exigir, y tenemos la tranquilidad que es una persona con inteligencia y sentido crítico.

Definitivamente, tiene todas las herramientas para hacer una interesante gestión, mucho mejor que olvidables gestiones como las de Juan Ossio, Susana Baca y Diana Álvarez-Calderón.

Sin embargo, el problema (el verdadero problema) es que no entendemos cual es la verdadera dimensión de la Cultura (las culturas) en el aparato del gobierno. ¿Cuál es el criterio para escoger un ministro del sector? ¿Entiende el gobierno que se tiene que plantear políticas de corte nacional? ¿Cuál es la postura del gobierno con respecto a las lenguas originarias, patrimonio inmaterial, derechos culturales y mecanismos de autoafirmación cultural?

Santiago Alfaro (sociólogo y gestor cultural)

Como con todos los ministros, no podemos predecir la opinión y precisión de Del Solar en cuanto a las políticas culturales. Ninguno de los ministros de Cultura anteriores habían estado involucrados directamente en gestión cultural. El cargo de un ministro de Cultura debería ser la conclusión de una trayectoria madura en políticas culturales. Esos nos deja pocos elementos de juicio para prever lo que pasará en la institución. Sin embargo, hay que reconocer que Salvador es una persona íntegra y capaz de afrontar los retos que se le van a presentar.

Por supuesto, habrá un proceso de aprendizaje que no sucedería si el ministro tuviera más experiencia en la gestión pública. Por lo tanto, no serán inmediatas las reformas: Salvador tiene que reconstruir un equipo. Actualmente no hay director de la Biblioteca Nacional del Perú, no hay director del Gran Teatro Nacional, y varios funcionarios deben ser ratificados. Hay un tiempo que habrá que invertir en las necesidades del Ministerio de Cultura. Pero en general, creo que lo hará mejor que Diana Álvarez-Calderón; Salvador tiene más criterio y genera más confianza.

(Texto publicado en El Comercio 06/12/2016)